Por Juan José Salas Mancinas
¿OPOSICIÓN REAL O SIMULACIÓN EN EL CABILDO?
La reciente votación de la cuenta pública en el Ayuntamiento de Durango dejó al descubierto las grietas en Movimiento Ciudadano. Mientras la fracción naranja intentó marcar una postura crítica votando en contra, la figura de Alfredo Varela Pacheco rompió la unidad para alinearse, una vez más, con el bloque del PRIAN.
La “oveja naranja” con corazón tricolor: El voto a favor de Varela no es un hecho aislado. Su árbol genealógico (sobrino de Ricardo Pacheco y primo de la regidora Brenda Pacheco) parece pesar más que la plataforma política que representa.
Reincidencia política: No es nuevo. Desde el trienio anterior, su gestión ha sido señalada por trabajar más como un aliado del alcalde Toño Ochoa que como un contrapeso real.
La incógnita de MC: Resulta inexplicable que el partido lo haya postulado nuevamente esperando un resultado distinto. ¿Es ingenuidad política o un acuerdo bajo la mesa?
Sin consecuencias: La “traición” al bloque opositor apunta a quedar en la impunidad. En el Durango de las componendas, el costo político de saltarse las trancas de la propia bancada suele ser nulo.
Conclusión: Mientras los regidores de MC no logren disciplina interna, su rol como oposición seguirá siendo un discurso de dientes para afuera, debilitado por infiltrados que responden a intereses ajenos a su partido.
