{"id":3364,"date":"2022-11-03T14:23:12","date_gmt":"2022-11-03T14:23:12","guid":{"rendered":"http:\/\/samanoticiasdurango.com\/?p=3364"},"modified":"2022-11-03T14:35:27","modified_gmt":"2022-11-03T14:35:27","slug":"totalitarismo-digital-por-luis-farias-mackey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/2022\/11\/03\/totalitarismo-digital-por-luis-farias-mackey\/","title":{"rendered":"Totalitarismo digital Por\u00a0Luis Farias Mackey"},"content":{"rendered":"\n<p>No nos enga\u00f1emos, los totalitarismos no buscan la resoluci\u00f3n de problemas, la innovaci\u00f3n del mundo, ni siquiera la \u201ctransformaci\u00f3n\u201d revolucionaria o pac\u00edfica de la sociedad: buscan \u201cla transformaci\u00f3n de la misma naturaleza humana\u201d (Arendt).<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy el totalitarismo tiene una faceta in\u00e9dita en los dispositivos m\u00f3viles y en la&nbsp;<em>psicopol\u00edtica digital<\/em>&nbsp;que \u201cdegrada la persona humana a objeto cuantificable y controlable\u201d. El pan\u00f3ptico de Benthan \u2014dise\u00f1o arquitect\u00f3nico de c\u00e1rcel donde desde el centro el vig\u00eda controla toda la periferia\u2014 es hoy un pan\u00f3ptico digital que construimos entre todos y lo mantenemos desnudando y compartiendo nuestro interior y vida, donde en lugar de orden\u00e1rsenos callar, se nos incentiva a comunicar sin rigor ni pudor; donde no es nuestra libertad la que se proh\u00edbe, sino la que se explota y embota; donde las necesidades no se reprimen, se exacerban, donde el desvelamiento digital y voluntario del alma substituye el potro de tormento (Byung-Chul Han).<\/p>\n\n\n\n<p>Arendt lo vio con claridad: si para Marx la verdadera utop\u00eda era liberar al hombre de la labor, que ser\u00eda \u201cla emancipaci\u00f3n de la necesidad, y esto significar\u00eda en \u00faltimo t\u00e9rmino la emancipaci\u00f3n tambi\u00e9n del consumo, es decir, del metabolismo con la naturaleza que es la condici\u00f3n misma de la vida humana\u201d; para ella \u201clas etapas de labor y consumo pueden modificar su proporci\u00f3n hasta el punto de que casi toda la \u2018fuerza de labor\u2019 humana se gaste en consumo, con el concomitante y grave problema social del ocio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero expliquemos primero el concepto de labor en Arendt para que nos podamos entender. Ella parte de dos modos de vida: una&nbsp;<em>vita contemplativa<\/em>&nbsp;y una&nbsp;<em>vita activa<\/em>. Se puede vivir toda la vida sin contemplar, pero lo que es imposible es una vida contemplativa permanente. Es decir, la&nbsp;<em>vita activa<\/em>&nbsp;es una condici\u00f3n humana, en tanto que la contemplativa depende de otras clases de actividades. La primera es la labor \u201cque produce todo lo necesario para mantener vivo al organismo humano\u201d; la segunda es el trabajo, \u201cque crea todo lo necesario para dar alojamiento al cuerpo humano\u201d, finalmente vendr\u00eda la acci\u00f3n, que organiza la convivencia en sociedad para que \u201cla paz \u2014la condici\u00f3n de sosiego de la contemplaci\u00f3n\u2014 est\u00e9 asegurada\u201d. En otras palabras, el ocio \u2014que en griego se dec\u00eda&nbsp;<em>Skolia<\/em>&nbsp;y en lat\u00edn&nbsp;<em>otium<\/em>\u2014 se requiere para la contemplaci\u00f3n y a reflexi\u00f3n; para \u201cocuparse de s\u00ed mismo\u201d, origen de toda filosof\u00eda y pol\u00edtica. En la antig\u00fcedad al ocio se le defin\u00eda por su negaci\u00f3n: aquello que era&nbsp;<em>nec-otium<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>a-skolia<\/em>, literalmente \u201csin ocio\u201d, o de las condiciones que hacen posible la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Locke, la labor es una actividad propia de nuestro cuerpo, mientras que el trabajo lo es de nuestras manos. Toma esto de Arist\u00f3teles, para quien los que laboran subvienen con su cuerpo las necesidades de la vida, porque la labor tiene una connotaci\u00f3n eminentemente corporal, de esfuerzo y dolor; de all\u00ed que el propio Marx hiciera hincapi\u00e9 en la \u201clabor del parto\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de eso, para Marx la labor es el \u201cmetabolismo entre el hombre y la naturaleza\u201d, por medio del cual \u201clos hombres producen lo vitalmente necesario que debe ser satisfecho en el cuerpo humano\u201d. Por ello la labor solo llega a su fin con la muerte del individuo, mientras \u00e9ste viva, aqu\u00e9lla ser\u00e1 \u201cinfinitamente repetitiva\u201d. Es aqu\u00ed donde encontramos las dos etapas del ciclo vital del que habl\u00e1bamos en el tercer p\u00e1rrafo de este escrito: labor y consumo, donde ambos se siguen y constituyen casi un mismo movimiento que, apenas ha concluido vuelve a comenzar, como pasa con las labores del hogar de alimentaci\u00f3n, limpieza y cuidado, o las labores del campo donde el riego y el cuidado no distinguen fines de semana ni d\u00edas festivos. Por eso Marx hablaba de la emancipaci\u00f3n humana de la labor: \u201cel reino de la libertad empieza solo donde la labor determinada por la carencia\u201d (e inmediatez) de las necesidades f\u00edsicas\u201d terminan.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, antes de la era tecnol\u00f3gica, los bienes de consumo eran el resultado propio de la labor, donde los bienes tangibles resultaban poco duraderos. \u201cDe breve duraci\u00f3n, dec\u00eda Locke, de forma que \u2014si no son consumidos\u2014 se estropear\u00e1n y perecer\u00e1n por s\u00ed mismos\u201d. Una vez producidos (los alimentos preparados, por ejemplo) retornan al proceso natural que los produjo, ya por absorci\u00f3n y disposici\u00f3n humana, ya por descomposici\u00f3n. Porque la labor sigue el ciclo del esfuerzo descanso, de la labor consumo y de la necesidad satisfacci\u00f3n. Pero bien dice Arendt: \u201cno hay felicidad ni alegr\u00edas duraderas para los seres humanos fuera del ciclo prescrito de agotamiento penoso y recuperaci\u00f3n placentera. Todo lo que desquicia este ciclo (\u2026) arruina la felicidad elemental que procede de estar vivo\u201d. Anotemos esto \u00faltimo.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de la labor, el trabajo es propio de nuestras manos y fabrica cosas que constituyen el artificio humano, el mundo en que vivimos: casa, vestimenta, transporte, utensilios, tecnolog\u00eda, etc. A diferencian de los bienes de consumo, el trabajo produce objetos de uso duradero. Las cosas se usan, no se consumen. Anotemos tambi\u00e9n esto.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra divergencia entre labor y trabajo estriba en que este \u00faltimo est\u00e1 sujeto a las categor\u00edas de medio y fin: el trabajo es el medio donde el producto el fin, en el doble sentido de terminaci\u00f3n del proceso productivo y de finalidad buscada; mientras que la labor y el consumo son solo dos etapas de un mismo proceso biol\u00f3gico (necesidad \u2014 satisfacci\u00f3n) sin principio ni fin, salvo el nacimiento y la muerte del&nbsp;<em>animal laborans<\/em>: todos los d\u00edas tenemos que comer.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien la labor se ayudaba de herramientas y utensilios, \u00e9stos eran producto del trabajo que, no obstante, se somet\u00edan al ciclo propio de la labor. Hoy, con la tecnificaci\u00f3n de la vida, la relaci\u00f3n instrumento \u2014 hombre cambi\u00f3. Antes, las herramientas ayudaban al cuerpo y quedaban sujetas a los ritmos y alcances f\u00edsicos del hombre; hoy las m\u00e1quinas, con que ayudamos nuestra labor, nos imponen sus tiempos, ritmos y exigencias mec\u00e1nicas. Daniel Bell destac\u00f3 lo que signific\u00f3 para la mujer el advenimiento de las lavadoras y secadoras de ropa, disponiendo de m\u00e1s tiempo y libertad para ella y la contemplaci\u00f3n; as\u00ed como \u2014en algo diverso a la labor\u2014 \u201cel autom\u00f3vil barri\u00f3 con muchas de las prohibiciones de la sociedad cerrada de la peque\u00f1a ciudad. Las amenazas represivas de la moral del siglo XIX (\u2026) reposaban en gran medida en la imposibilidad de escapar del lugar y de las consecuencias de la mala conducta (\u2026) A mediados de 1920 (\u2026) para los muchachos y las chicas no era nada viajar 20 millas para ir a bailar a un parador, a salvo de las miradas indiscretas de los vecinos. El autom\u00f3vil cerrado se convirti\u00f3 en el&nbsp;<em>cabinet particulier<\/em>&nbsp;de la clase media, el lugar donde los j\u00f3venes audaces se desprend\u00edan de las inhibiciones sexuales y romp\u00edan los viejos tab\u00faes\u201d. Pero regresando a nuestro tema, si antes la herramienta no guiaba ni substitu\u00eda al cuerpo en la labor, la maquina hoy s\u00ed gu\u00eda y en mucho lo substituye. El hombre debe ajustarse a la t\u00e9cnica y no al rev\u00e9s. Un cambio sustantivo de nuestra \u00e9poca es que el hombre teclea, no act\u00faa: el&nbsp;<em>homo digitalis<\/em>&nbsp;por sobre el&nbsp;<em>homo laborans<\/em>&nbsp;y el&nbsp;<em>homo faber<\/em>. Nuestra vida, as\u00ed, se instrumentaliza y al hacerlo cae en el circuito de medio \u2014 fin, donde el producto final manda sobre el proceso y el sujeto, bajo las categor\u00edas de idoneidad y utilidad. Nuevamente es Arendt quien sostiene: \u201cen un mundo estrictamente utilitario todos los fines est\u00e1n obligados a tener una corta duraci\u00f3n; son transformados en medios para fines ulteriores\u201d, as\u00ed quedamos atrapados en \u201cuna interminable cadena de medios y fines sin llegar nunca a principio alguno que pueda justificar\u201d la utilidad misma; vivimos inmersos en m\u00faltiples procesos continuos sin fin y sin sentido. Lessing nos preguntar\u00eda: \u201c\u00bfcu\u00e1l es el uso del uso?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso nuestro reto es trascender el funcionalismo de los bienes de consumo y la utilidad de los objetos de uso. De all\u00ed la pol\u00edtica, un mundo no de consumo, ni de artificios (objetos), ni de utilidades, donde siempre terminamos objetivizados e instrumentalizados; sino un mundo de discurso y acci\u00f3n, que nos permite salirnos del circuito del medio \u2014 fin e iniciar un nuevo comienzo con el cual nos insertamos en el mundo humano plural en una especie de segundo nacimiento. \u201cEl hombre fue creado, sostiene San Agust\u00edn, para que hubiera un principio\u201d, porque el hombre no fue creado en el tiempo, sino con el tiempo, brind\u00e1ndole la oportunidad de iniciar a cada instante finito un nuevo futuro: \u201cEl ser comienza a cada instante\u201d nos dice Nietzsche.<\/p>\n\n\n\n<p>La labor y el trabajo pueden desarrollarse individualmente, no as\u00ed el discurso ni la acci\u00f3n, que solo se dan en la pluralidad. Adem\u00e1s, a diferencia de la labor y el trabajo, discurso y acci\u00f3n requieren que el sujeto actuante se manifieste, se haga presente, ocupe su lugar como sujeto y haga valer su libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso la acci\u00f3n no puede ser muda, de all\u00ed el binomio discurso y acci\u00f3n. \u201cSin la palabra la acci\u00f3n pierde al actor\u201d (Arendt) y el sentido. Esto es muy importante porque hoy, con la desconfianza en que ha ca\u00eddo la pol\u00edtica, el actor prefiere esconderse tras el anonimato de la sociedad civil, esa que dice representar a todos sin que nadie la haya elegido y a nadie rinda cuentas; o bien en abstracciones como la transformaci\u00f3n, la democracia, la ciudadanizaci\u00f3n, la igualdad, la esperanza, tras las que intereses sin nombre y sin rostro hacen sus prestidigitaciones. Bueno, \u00a1hasta los partidos se envuelven hoy en alianzas variopintas y deste\u00f1idas!; tras colores, emblemas, cancioncitas y frases que, como los fuelles, mientras m\u00e1s se inflan m\u00e1s se llenan de vac\u00edo. \u201cLa acci\u00f3n sin un nombre carece de significado\u201d (Arendt).<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, hoy enfrentamos varias crisis entre labor, consumo, trabajo, utilidad, discurso, acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n. Los dispositivos digitales invaden y trastornan lo permanente y esforzado de la labor, la satisfacci\u00f3n del consumo y el uso de los objetos, restando a la primera el dolor y esfuerzo en un consumo no vital, y, por ende, del agotamiento consecuente, encerrando al humano en una enga\u00f1osa libertad de consumir sin fin ni colapso, aunque sometido a la aceleraci\u00f3n demencial del ciclo necesidad satisfacci\u00f3n. Bauman sostiene que el consumo es un acto del individuo, mientras que el consumismo es un atributo de la sociedad, por medio del cual el individuo queda alienado de su deseo y \u00e9ste es&nbsp;<em>reificado<\/em>&nbsp;y reciclado en una fuerza externa que pone en movimiento la \u201csociedad de consumidores\u201d, sobre la que se imponen necesidades artificiales, paradigmas de vida, elecciones, conductas, urgencias y consumos absurdos y hasta suicidas individuales. As\u00ed pasamos de una sociedad de productores (<em>homo faber<\/em>) a una de consumidores.<\/p>\n\n\n\n<p>El consumo responde a la gratificaci\u00f3n de las necesidades, el consumismo al \u201caumento permanente del volumen y la intensidad de los deseos\u201d (Bauman), para que esto se d\u00e9, los productos deben perder su durabilidad e incorporar la obsolescencia y lo perecedero de los bienes de consumo. Hoy, los \u00fatiles y herramientas no se usan, se consumen brevemente y desechan. El consumismo, adem\u00e1s, cambia el sentido del tiempo, \u00e9ste deja de ser c\u00edclico o lineal para convertirse en puntillista (Maffesoli), de rupturas y discontinuidades: la satisfacci\u00f3n del deseo ya no gratifica ni conduce a la contemplaci\u00f3n; sino que dispara con mayor intensidad y velocidad de intervalo el deseo por el deseo mismo. Pasamos as\u00ed de una econom\u00eda de apropiaci\u00f3n a otra de desecho.<\/p>\n\n\n\n<p>El consumismo, adem\u00e1s, no busca la felicidad, sino su contrario. Dice Bauman: \u201cuna econom\u00eda orientada al consumo promueve activamente la desafecci\u00f3n, socava la confianza y profundiza la sensaci\u00f3n de inseguridad, hasta convertirse ella misma en una fuente de ese miedo ambiente que promet\u00eda curar o ahuyentar, ese miedo que satura la vida liquida moderna y es la causa principal del tipo de infelicidad propio de esta \u00e9poca\u201d. Por eso concluye: \u201cEl s\u00edndrome consumista es velocidad, exceso y desperdicio\u201d. Le falt\u00f3 infelicidad. Ante ello tercia Han: \u201cCon individuos agotados, depresivos y aislados no se puede formar ninguna masa revolucionaria\u201d. Adem\u00e1s, \u201cla p\u00e9rfida l\u00f3gica del neoliberalismo reza: \u2018el miedo incrementa la productividad\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy las redes han generado un consumismo desbocado sin satisfacci\u00f3n posible: el consumo de las propias redes. Un consumismo, adem\u00e1s, adictivo. No podemos dejar de estar checando nuestros dispositivos m\u00f3viles, consumiendo masivamente informaci\u00f3n adminiculada con algoritmos que nos a\u00edslan en lo igual. \u201cLa red se transforma en una caja de resonancia especial, en una c\u00e1mara de eco de la que se ha eliminado la alteridad, todo lo extra\u00f1o. La verdadera resonancia presupone la cercan\u00eda de lo distinto\u201d, nos dice Byung\u2014Chul Han. Lo digital no solo nos aleja de \u201clo distinto\u201d, tambi\u00e9n del otro, as\u00ed comparta nuestro parecer, porque nos recluye del contacto directo con personas reales y con la realidad misma: hoy todo esta mediado por las redes. Podemos estar en un mismo cuarto y comunicarnos por mensaje de texto. \u201cLa comunicaci\u00f3n digital carece de cuerpo y de rostro\u201d, pero tambi\u00e9n de sujeto: \u201cel medio digital, que separa el mensaje del mensajero, la noticia del emisor, destruye el nombre\u201d, en las redes priva el anonimato y sin nombre es imposible el respeto propio de la pluralidad, de all\u00ed lo agresivo del leguaje en redes. Finalmente, hoy nuestro aislamiento no es tanto por soledad, sino por hipercomunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La era digital ha creado una nueva esclavitud, ya no estamos atados a la m\u00e1quina en la f\u00e1brica de la era industrial, pero s\u00ed, en todo lugar y en todo el tiempo, a nuestros dispositivos m\u00f3viles, sin horarios de trabajo ni lugar de trabajo. Ya no usamos el producto sino nos encadenamos a \u00e9l en un proceso propio de la labor, continuo que en el momento que concluye tiene que volver a empezar, consumiendo informaci\u00f3n que no necesitamos, pero que nos es impuesta por el algoritmo, sin espacio para la satisfacci\u00f3n, el descanso, el ocio y la contemplaci\u00f3n. Las redes hoy impiden, incluso, la conversaci\u00f3n interna con nosotros mismos: la&nbsp;<em>mismidad<\/em>, distray\u00e9ndonos con mensajes, conversaciones, vidas ajenas, fotos, videos y esc\u00e1ndalos sin tregua ni medida. El mundo digital es un mundo de consumo, no de productos, menos de discurso y acci\u00f3n; no tiene principio ni fin, solo perenne adicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el nuevo mundo digital, el discurso es substituido por el mensaje telegr\u00e1fico, donde el discurrir y deliberar es imposible. No razonamos en las redes; pontificamos, criticamos y acumulamos datos y seguidores. El mundo digital es propio del dedo que cuenta, no narra; acumula, no digiere; confirma o niega, no discurre. Su mundo es binario: s\u00ed o no, a favor o en contra, entre cuyos extremos perdemos la riqueza de la deliberaci\u00f3n plural propia de la Polis. El tiempo cibern\u00e9tico, adem\u00e1s, no es propio del discurso; lo digital numera y compara aceleradamente, pero el discurso debe fluir en y a su tiempo, su aceleraci\u00f3n altera la estructura, espacio, desarrollo, ritmo, compas y tonos del discurso hasta hacerlo imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>homo digitalis<\/em>&nbsp;acumula, cuenta, calcula, contrasta, pero no sabe ni se pregunta el porqu\u00e9 de las cosas. Sabemos cu\u00e1ntos opinan de algo, pero no porqu\u00e9: \u201cLa informaci\u00f3n es acumulativa y aditiva, mientras que la verdad es exclusiva y selectiva. En contraposici\u00f3n a la informaci\u00f3n, no se amontona (\u2026) No hay ninguna masa de verdad. En cambio, hay masa de informaci\u00f3n\u201d (Byung\u2014Chul Han). M\u00e1s a\u00fan, \u201cla masa no filtrada de informaci\u00f3n hace que se embote por completo la percepci\u00f3n\u201d, hasta que la informaci\u00f3n ya no informa, sino solo se acumula. El&nbsp;<em>S\u00edndrome de la Fatiga de la Informaci\u00f3n<\/em>&nbsp;(IFS, en ingl\u00e9s) paraliza la capacidad anal\u00edtica del hombre, que es lo que constituye el pensamiento y pareciera que lo que busca lo digital es reducir nuestro margen de pensamiento y, por consecuencia, de libertad y creatividad.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo pasa con el saber, a \u00e9ste \u201clo precede con frecuencia una larga experiencia. Su temporalidad es completamente distinta a la de la informaci\u00f3n\u201d, que es atropellada y de corta duraci\u00f3n. \u201cLa informaci\u00f3n es explicita, mientras que el saber adopta a menudo una forma impl\u00edcita\u201d. Adem\u00e1s, el flujo apabullante de la informaci\u00f3n impide en las redes el momento pausado y amplio para la reflexi\u00f3n. Las redes nos han robado nuestro derecho al pasmo, ese remanso de paz y espacio de tiempo que nos permite sorprendernos (inicio de todo conocimiento), digerir, comprender y ponderar el instante. La acci\u00f3n solo se conoce cuando termina, antes de ello es accionar o accionando, no acci\u00f3n. La acci\u00f3n, pues, no solo es en el tiempo, sino que se extiende en el tiempo, por tanto, no se valora d\u00eda a d\u00eda, sino en horizontes de m\u00e1s largo aliento. El ciclo inmediatista y fugaz del consumismo no es aplicable ni al discurso ni a la acci\u00f3n, porque su fin no es satisfacer deseos artificiales inoculados en el individuo, sino la convivencia humana y su raz\u00f3n de ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Byung\u2014Chul Han se pregunta si hoy es a\u00fan posible la acci\u00f3n humana, una acci\u00f3n no entregada a procesos automatizados donde es ya imposible un nuevo comienzo imprevisible, libre y acompasado, en la que seamos sujetos de nuestras decisiones, porque el&nbsp;<em>homo digitalis<\/em>&nbsp;digita, no act\u00faa. El tema es trascendental, porque la decisi\u00f3n pol\u00edtica dista mucho de la decisi\u00f3n consumista, la pol\u00edtica es existencial, act\u00faa con la mira puesta en el futuro y con consecuencias en la pluralidad; el consumismo es puntual, instant\u00e1neo y su ejercicio individual: elegir no es comprar, discursar no es acumular mensajes y&nbsp;<em>likes<\/em>, y la Polis no es un mercado electoral. Cuando por gobernar se entiende el marketing, lo pol\u00edtico muere.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hallamos a la mitad del r\u00edo en el tr\u00e1nsito entre el mundo de la labor, el trabajo, el discurso, la acci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n, y el mundo digital, donde nos jugamos humanizar lo digital, o digitalizar al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Atrofiados labor y trabajo, e imposibilitados discurso y acci\u00f3n, la&nbsp;<em>vita contemplativa<\/em>&nbsp;deviene imposible \u201cLa musa comienza all\u00ed donde cesa por completo el trabajo (el&nbsp;<em>nec-otium<\/em>) El tiempo de la musa es otro tiempo. El imperativo neoliberal del rendimiento transforma el tiempo en tiempo de trabajo. Totaliza el tiempo de trabajo\u201d en un tiempo m\u00e1s propio de la labor, sin principio ni fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Lessing preguntaba: \u201c\u00bfcu\u00e1l es el uso del uso?\u201d Yo a\u00f1adir\u00eda, \u00bfcu\u00e1l es el uso del uso interminable de nuestros dispositivos m\u00f3viles? Y \u00bfhasta d\u00f3nde es un consumo m\u00e1s que un uso? \u00bfHasta d\u00f3nde los verdaderos consumibles somos nosotros desnud\u00e1ndonos en datos ante el algoritmo del&nbsp;<em>pan\u00f3ptico digital<\/em>&nbsp;hasta llegar a ser finalmente desechables? \u00bfUsamos las redes o las redes nos usan a nosotros? Nuestro uso de las redes es m\u00e1s un consumo que un uso, un consumo permanente, sin fin, de nuestro tiempo, de nuestros datos, de nuestra interlocuci\u00f3n, de nuestra capacidad de pensamiento; de nuestra libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Concluyo, si la labor era propia del cuerpo, el trabajo de la mano y la acci\u00f3n y el discurso de lo plural, habremos de preguntarnos cu\u00e1l es el espacio y la actividad humana en un mundo digital, y si en \u00e9l el consumo, el producto y lo plural son del y para el hombre o de y para la m\u00e1quina. Hoy sabemos que el&nbsp;<em>psicopoder<\/em>&nbsp;es m\u00e1s fuerte que el&nbsp;<em>biopoder<\/em>, el segundo nos impone desde fuera, el primero nos vigila y controla desde dentro bajo el nuevo totalitarismo de la&nbsp;<em>psicopol\u00edtica digital<\/em>&nbsp;que, como sus antecesores, busca \u201cla transformaci\u00f3n de la misma naturaleza humana\u201d. Finalmente, \u201cla estabilidad del r\u00e9gimen totalitario depende del aislamiento del mundo ficticio (<em>metaverso<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>posverdad<\/em>) del movimiento respecto del mundo exterior\u201d (Arendt), ese espacio humano que estamos perdiendo ante lo digital en tanto no perdamos los ciclos de la felicidad de estar vivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los prisioneros en los campos de concentraci\u00f3n alemanes caminaban d\u00f3ciles e incr\u00e9dulos a las c\u00e1maras de gas: \u201cesto no es posible, se dec\u00edan, no es real, no puede estar pasando\u201d. La comodidad y seguridad del saber impiden el pensamiento, pero es lo inconcebible, lo inaudito y el dolor los que mueven al pensamiento. Y es precisamente el pensamiento lo que tienen que destruir los totalitarismos para transformar la naturaleza del hombre. Por eso L\u00f3pez Obrador concentra y agota todos los esfuerzos del gobierno federal en imponer cada ma\u00f1ana \u201cel discurso nuestro de cada d\u00eda\u201d, porque en el momento que pierda el control del discurso, perder\u00e1 el control de la acci\u00f3n y con ello quedar\u00e1 libre lo imprevisible de la libertad y la pluralidad humanas. El exterminio masivo era inconcebible por inhumano, pero aun as\u00ed pasaba; los que lo negaban camino a la muerte eran el objeto y el producto mismos de la transformaci\u00f3n de su naturaleza humana, ya no eran&nbsp;<a href=\"http:\/\/bit.ly\/3700jTp\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">alguien<\/a>, eran algo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHasta d\u00f3nde el mundo digital es la versi\u00f3n cibern\u00e9tica de los campos de concentraci\u00f3n? \u00bfSomos a\u00fan capaces de pensar fuera de las redes? \u00bfDe pensar siquiera? \u00bfHasta cu\u00e1ndo? \u00bfA qu\u00e9 nuevas c\u00e1maras inhumanas caminamos por propia voluntad y sin vig\u00edas negando la realidad y su inconcebilidad?<\/p>\n\n\n\n<p>#LFMOpinion<br>#Parreshia<br>#Totalitarismo<br>#Humanidad<br>#Libertad<br>#Panoptico<br>#Psicopolitica<br>#Digital<br>#Redes<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No nos enga\u00f1emos, los totalitarismos no buscan la resoluci\u00f3n de problemas, la innovaci\u00f3n del mundo,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3365,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3364","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-archivo"],"jetpack_publicize_connections":[],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/nota-2738157829.jpg","featured_image_urls":{"full":["https:\/\/samanoticiasdurango.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/nota-2738157829.jpg",780,500,false],"thumbnail":["https:\/\/samanoticiasdurango.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/nota-2738157829-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/samanoticiasdurango.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/nota-2738157829-300x192.jpg",300,192,true],"medium_large":["https:\/\/samanoticiasdurango.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/nota-2738157829-768x492.jpg",640,410,true],"large":["https:\/\/samanoticiasdurango.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/nota-2738157829.jpg",640,410,false],"1536x1536":["https:\/\/samanoticiasdurango.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/nota-2738157829.jpg",780,500,false],"2048x2048":["https:\/\/samanoticiasdurango.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/nota-2738157829.jpg",780,500,false],"chromenews-featured":["https:\/\/samanoticiasdurango.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/nota-2738157829.jpg",780,500,false],"chromenews-large":["https:\/\/samanoticiasdurango.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/nota-2738157829.jpg",780,500,false],"chromenews-medium":["https:\/\/samanoticiasdurango.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/nota-2738157829-590x410.jpg",590,410,true]},"author_info":{"display_name":"Redacci\u00f3n","author_link":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/author\/jjsama13gmail-com\/"},"category_info":"<a href=\"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/category\/archivo\/\" rel=\"category tag\">DURANGO<\/a>","tag_info":"DURANGO","comment_count":"0","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3364","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3364"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3364\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3366,"href":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3364\/revisions\/3366"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3365"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3364"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3364"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/samanoticiasdurango.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}