Por Juan José Salas Mancinas
Lo que alguna vez fue el orgullo comercial de nuestra capital, hoy parece una postal del abandono. Quien se dé una vuelta por Paseo Durango se encontrará con una realidad que dista mucho de la “modernidad” que nos venden: basura y baches que parecen decorando este espacio.
El problema no es solo la falta de escobas o de asfalto; el verdadero fondo es la indiferencia. Por un lado, una administración del centro comercial que cobra rentas y estacionamientos, pero que parece haber olvidado el concepto de “mantenimiento”. Por el otro, una autoridad municipal que, por omisión, permite que un recinto privado de uso público caiga en la decadencia frente a sus ojos.
¿Dónde está la comision de actividadaees economicas, desarr0ll urbano ser icios pubcos? ¿Dónde queda la exigencia del Ayuntamiento hacia los particulares para mantener la imagen urbana de nuestra ciudad?
Durango no merece centros comerciales de “tercera” mientras pagamos impuestos y servicios de primera. Es momento de que los responsables dejen de hacerse de la vista gorda y que la autoridad pase de los discursos a las sanciones.
