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Por Luis Farías Mackey

No hay nada en el obradorato que no sea culpa del pasado. Pero el pasado no está allí para culpar, sino para aprender. Decía Lord Acton que hay que “ser gobernado no por el pasado, sino por el conocimiento del pasado”.

Culpar es una histeria improductiva y vana que conduce a nuevas frustraciones. La irritación y malestar debemos traducirlos en interacción y exigencia ciudadanas.

No hay cobija del pasado que tape las insuficiencias y medianías del presente, y que termina por destacar. Finalmente, culpar para no hacerse cargo a nadie exculpa, tan culpable resulta el culpado como el inculpador irresponsable.

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